Espectáculo

Micro-relato escrito para el encuentro literario digital #CampWrite en tiempos del coronavirus.

Bailo entre la gente y no te veo a ti. No comprendo el tiempo. No entiendo el espacio. Cambio de pareja y continúo danzando sobre el escenario. Cientos de horas de ensayo reducidas a siete minutos. Decenas de personas concentradas en nuestro movimiento sobre las tablas. Mis dos ojos pendientes solo de ti, de tu butaca vacía en la tercera fila, junto al pasillo. Cuatro años colgando de una situación: que vengas hoy, por primera vez, a verme. Que me hagas un espacio, por pequeño que sea, en tu cabeza. Y que me devuelvas una parte del gigantesco campo que ocupé algún día en tu corazón.

Pero no te veo, no vienes, no te sientas, no me miras. No te huelo, solo imagino la fragancia de tus rosas de disculpa. No te escucho, pero casi puedo leer tu mensaje plagado de excusas. No te encuentro, como tampoco lo hice cuando más te necesitaba. Y no lo dudo, tu ausencia de hoy se convertirá en promesas, y tus promesas, mañana, en otra ausencia.

Con el siguiente paso de esta danza, mi acompañante será la soledad. Y no me importa. El próximo giro de este tango será sobre mí mismo. Y no me importa. Tus pies no volverán a pisar los míos en este vals sin fin. Y no me importa. Al fondo, se abre la puerta. Aunque sé que no eres tú, mi cabeza y mi corazón vuelan por un momento, imaginando que has venido. Pero es hora de irse y la cortina, finalmente, se está cerrando.

Texto de creación original a partir de las canciones 'No te veo', de Natalia Lacunza, y 'Take a Bow', de Rihanna.
Fotografía obra de Hernán Piñera (hernanpba.wordpress.com) bajo licencia Creative Commons.