Mis favoritos, parte 2. Una de libros, series y música

Hace unos días aproveché la excusa del 'Orgullo friki' para compartir algunos de mis productos culturales favoritos. En concreto, repasamos las películas y videojuegos que habían marcado una época, que habían dejado huella, y que me habían sorprendido últimamente. Llegó el momento de la música, la literatura y la ficción en serie. Como siempre, sin incluir sagas.



Literatura
Comencé a leer Harry Potter una tarde cualquiera. Y lo dejé antes de terminar el prólogo. Unos meses más tarde, vi la película y un nuevo mundo se abrió ante mí. Desde entonces, devoré los libros. El tercero de ellos, El prisionero de Azkaban, fue sin duda el que marcó mi infancia.

Pasaron varios años hasta que leí mi libro favorito. Lo encontré un día en un rastro, y lo compré por mero coleccionismo. Sin embargo, me bastó con empezarlo para comprender por qué es considerada una de las principales obras literarias de todos los tiempos: hablo de Hamlet. Leerlo es desconectar de tu mente para entrar en la del protagonista, sintiendo la belleza que se esconde en su degradación y la cordura de cada uno de sus actos erráticos.

Como el resto de hobbies, la lectura puede pasar por rachas en las que no te apetece abrir un libro. Reconozco que me ocurrió, hasta que a principios de este año decidí hacer un pequeño esfuerzo y dedicar mucho más tiempo a leer. Las maravillas no tardaron en llegar. Primero con el canto de El Ruiseñor, una historia en la Francia ocupada por los nazis; luego con La sal y La luz de la Tierra, un viaje a la Alta Lorena del siglo XII. Y, tras pasar por otros tantos destinos, llegué a Calcuta con La ciudad de la alegría. Sin duda, es este último el que más me ha impactado en los últimos meses, pero debo reconocer que la duología de Daniel Wolf supo cautivarme y hacerme devorar sus páginas. Vale, lo cierto es que no puedo elegir.


Series
Las series que marcaron mi infancia fueron, como no podía ser de otra forma, de animacion. Una curiosa mezcla entre animes japoneses, series españolas y la todopoderosa Los Simpson me acompañaban al desayunar, almorzar y merendar. Sin embargo, fue sin duda Sailor Moon la que marcó mis primeros años. Chicas normales, incluso torpes, que salvaban al mundo después de clase... ¿puede sonar mejor para un chico normal, e incluso torpe??

La animación también domina mi podio de series favoritas. A Los Simpson se suma Death Note, anime que descubrí, precisamente, en la misma época que el videojuego y la película que, aún hoy, siguen estando por encima de ningún otro. Las causas que hacen de Death Note una cuasi-obra maestra, en esta entrada. Aquí se cuela una serie de imagen real, bastante desconocida: In the flesh. La historia de un zombie homosexual reinsertado en un entorno rural tras ser deszombificado. Sí, como suena. Una historia dramática, con una ambientación y fotografía sublimes, y una sarta de impecables reflexiones sobre la intolerancia.

Últimamente, ficción es sinónimo de Netflix. Dos de sus propuestas, Stranger Things 2 y Por 13 razones, han estado entre las series que he seguido con más atención. Sin embargo, la sorpresa de la temporada ha sido, para mí, una serie española: La Otra Mirada. Nuevamente, una fotografía sorprendente, y una habilidad única para despertar el feminismo del siglo XXI en la Sevilla de 1920.


Música
Y tenemos que hablar de música. Reconozco que aquí me cuesta separar por periodos temporales, así que vamos a contarlo de otra forma, empezando por hablar de álbumes. ¿Cuál es el álbum que me marcó en una época? Sin duda 200 km in the wrong lane, de t.A.T.u.. Fue la banda sonora de mi adolescencia, y hoy sigue estando entre mis favoritos. En los últimos años, el que he escuchado (y vivido) hasta la saciedad ha sido ANTI, de Rihanna. Y así las cosas, ¿cuál es mi disco favorito de todos los tiempos? 200 km, ANTI, Thriller, Rated R, Artpop, DAMN., Take care... Creo que me quedaría con Lioness: Hidden Treasure, el álbum póstumo de Amy Winehouse. No es el compendio perfecto, pero cada una de sus pistas son pura vida después de la muerte.

Hablando de pistas... Mi canción favorita lo es gracias a una película que, entre otras muchas cosas, gira precisamente entorno a una versión de este tema. Se trata de Take me home, country roads, de John Denver (la película es Susurros del corazón). Es el tema perfecto para esas tardes de morriña en las que tu único deseo es volver a casa. Otra canción que marcó una época en mi vida, hace ya 6 años, fue Diamonds, de Rihanna, la banda sonora de una de las etapas más bonitas de mi vida. Y, recientemente, me gustaría hablar de Song Cry y Anywhere, ambas de 2017, y de All the stars. Son de August Alsina, Rita Ora, y Kendrick Lamar y SZA, respectivamente.

Por último, pasamos a cantantes. Mis vocalistas favoritos de todos los tiempos son RihannaAmy Winehouse y Adele. con una mención especial a Michael Jackson. Son, sin duda, los que más han influido en mi vida como cantantes y como personajes públicos. No obstante, últimamente he descubierto joyas como Kendrick Lamar, The Weeknd o Dua Lipa, que se suman a otros de mis preferidos en esto de poner voz y música a la vida y a sus momentos, que es de lo que se trata.

Hasta aquí este segundo repaso a mis favoritos de la cultura pop. O de la cultura geek.
Ver primera parte.