Mis favoritos 3. Especial sagas.

Llegó el momento de cerrar la trilogía de 'Mis favoritos'. ¿He dicho trilogía? Porque hoy toca hablar, precisamente, de sagas. Sagas de cine, literarias y del mundo de los videojuegos. Hay muchas, sin duda, así que voy a elegir dos o tres por cada categoría, viajando desde galaxias muy lejanas a mundos habitados por criaturas asombrosas, pasando por colegios de magia y cajas de juguetes.


Cine

Comienzo haciendo trampas, ya que aprovecharé el carácter multiplataforma de una de estas sagas. Se trata de Harry Potter. Pese a que siempre he sido más de libros que de sus derivados audiovisuales, lo cierto es que el universo mágico creado por J.K. Rowling ha sido llevado a la gran pantalla con un resultado más que aceptable. El prisionero de Azkaban o las dos partes de Las Reliquias de la Muerte son buena muestra de ello.

No obstante, vamos a meternos con el cine puro y duro para hablar de la saga de las sagas: Star Wars. Compuesta por tres trilogías y miles de productos derivados, el universo de La guerra de las galaxias ha hecho encontrarse a la generación de nuestros padres con la de nuestros primos y hermanos pequeños. Me atrevería a decir que mis dos piezas favoritas de este puzle son Una nueva esperanza (Star Wars) y El despertar de la fuerza, sin olvidar la idolatrada El Imperio contraataca. Sé que muchos fans no están de acuerdo con el rumbo que a tomado la franquicia en los últimos años, pero lo cierto es que las nuevas aventuras protagonizadas por Rey me están pareciendo tan entretenidas y únicas como el resto de la saga. Porque eso es Star Wars, puro entretenimiento.

Por último, quería incluir una saga de cine de animación, y qué mejor ejemplo que Toy Story. Aunque, a diferencia de la mayoría, la tercera parte no me parece precisamente la mejor, reconozco que he disfrutado como un niño pequeño cada una de las películas que componen la, hasta ahora, trilogía. Desde la mágica película original a la súper-ventas Toy Story 3, pasando por ese giro de tuerca que supuso la segunda parte, los chicos de Pixar han creado un universo que, sin necesidad de abrirse demasiado, es capaz de hacer que deseemos no crecer nunca para estar siempre en compañía de Woody, Buzz y Rex.

Literatura

Ahora sí, podemos hablar de Harry Potter. La magia de Hogwarts ha resistido bien su paso al cine, pero sin duda se disfruta mucho más en las páginas de un libro. O de siete y derivados, en este caso. Mi favorito siempre ha sido El priosionero de Azkaban, que sabe combinar la emotividad de La piedra filosofal con la oscuridad de La cámara secreta y que, además, concede por primera vez un papel totalmente relevante a Hermione Granger. Posteriormente, la saga giró hacia lo grandilocuente con la cuarta y quinta entrega, para volverse más oscura en el genial El misterio del príncipe El príncipe mestizo y más épica con la última entrega. Al final del día, las miles de horas recorriendo los pasillos de Hogwarts, aprendiendo hechizos en las clases de McGonagall y viendo como Harry es salvado una y otra vez por magos mejores que él -perdón-, hacen que los recuerdos no puedan desligarse de una obra que ha marcado las infancias de medio mundo.

En los últimos años, ha habido un producto cultural que ha igualado el impacto que tuvo el joven mago en su momento. Juego de tronos, la serie de HBO, ha ayudado a la ficción de televisión a dejar de ser la hermana pobre y fea del cine y, además, nos ha acercado a muchos el universo de su saga literaria de origen: Canción de hielo y fuego. La obra que da nombre a la serie no es más que el comienzo de una historia épica, llena de personajes complejos y ubicaciones únicas. Cada lectura de cualquiera de los, hasta ahora, 5 libros que componen la saga, supone descubrir nuevos detalles, nuevos matices, nuevas formas de predecir el destino final del viejo continente de Poniente. Todo gracias a la pluma de George R.R. Martin.


Videojuegos

Pero si hay una industria que ha dejado de ser la "hermana fea y tonta" para convertirse en la protagonista del baile, ha sido sin duda el ocio digital, los videojuegos. A lo largo de estos años, muchas sagas y productos han contribuido a situarla en el centro del entretenimiento para niños y no tan niños. Dos de ellas han sido Los Sims y Pokémon.

Descubrí Los Sims hace muchos años. Un amigo del colegio me enseñó un juego en el que quemar gente. Por supuesto, la posibilidad de crear un personaje, construir una casa y simular una vida quedaba en segundo plano para aquellas mentes infantiles como las nuestras. Con el tiempo, terminé aficionándome a aquel videojuego que no parecía un videojuego. Horas y horas jugando a Primera cita, SuperStar, Animales a Raudales o Magia Potagia. Con el tiempo llegó un juego aún más completo: Los Sims 2, probablemente el mejor juego de simulación de todos los tiempos. El lanzamiento de cada expansión se convirtió en un evento, y las horas pasadas en Vista Gentil o Villa Verona, las charlas con amigos y familiares y las experiencias vividas junto a los sims, en recuerdos inolvidables. Posteriormente, la tercera y cuarta entrega de la saga me hicieron jugar con ganas durante meses, pero dejar de hacerlo al tiempo. Aunque es una pena que Los Sims ya no formen parte activa de mi vida, me alegra ver que sigue existiendo una comunidad tan viva y creativa como aquella de la que yo formé parte hace tantos años.

Por el contrario, hay una saga con la que me ha ocurrido todo lo contrario. La viví de niño, como el que más. Prácticamente la abandoné después, para volver con más ganas que nunca hace unos años. Se trata de Pokémon. Pokémon Plata fue mi primer videojuego para Game Boy Color, y también mi primer contacto real con una saga que hasta entonces solo había visto en las consolas de primos y amigos. Posteriormente pude jugar a Pokémon Amarillo y a Zafiro (en la GBA que me prestó una amiga) pero la tecnología avanza rápido y, ante la falta de una Advance propia y una DS, pasó tiempo hasta que pude jugar a Rojo Fuego, Platino o SoulSilver. Tras años tirando de emuladores, con Nintendo 3DS llegó mi oportunidad para jugar todo aquello que me había perdido y todo lo que había jugado en un ordenador. Esta etapa vino acompañada de un espectacular renacimiento de la saga, que puso a Pokémon de nuevo en el centro de la industria del entretenimiento, convirtiéndola en la franquicia más rentable del mismo. Y aquí seguimos, como niños que encienden su Game Boy y se embarcan en su primera aventura: luchando, capturando, compartiendo. Lo hicimos en Teselia, en Kalos, en Alola, y volveremos a hacerlo en Kanto este mes de noviembre. Porque, si hay una industria que siempre nos hará volver a ser niños, son los videojuegos.

Y así concluye la tercera y última parte de mis favoritos (1, 2), un recordido por las series, películas, productos musicales, libros y videojuegos que me han acompañado a lo largo de los últimos 27 años.