Energía nucelar o 30 años viviendo en amarillo

La familia americana por excelencia cumple hoy 30 años. Casi nada. Me incluyo entre los numerosos críticos de sus últimas temporadas... No es que la serie haya perdido calidad, si no que la necesidad de mantener el statu quo y, a la vez, de adaptarse a los tiempos han pasado factura a muchos elementos de la ficción a lo largo de estas dos décadas.
Es por ello que, pese a seguir viendo la serie con buenos ojos, no puedo evitar ser un fan incondicional de aquellas 12 o 13 primeras temporadas; y un simple espectador de las siguientes.

"Sin blanca Navidad" (Especial de Navidad de Los Simpson) dio el pistoletazo de salida a una primera tanda de episodios desordenados, con fallos de animación y un presupuesto reducido. Sin embargo, los cinco personajes protagonistas supieron captar desde esos tempranos comienzos la atención de miles de familias en todo el mundo. ¿Por qué? Naturalidad, personalidad... y ese realismo amarillo que fue mezclándose, en temporadas sucesivas, con un surrealismo tan entrañable que formaba personalidades extravagantes, a la vez que auténticas. Una madre gruñona, un padre torpe, un hermano travieso, una hermana sabionda... Con el paso del tiempo, uno de los elementos más enriquecedores de la serie fue ganando peso: los personajes secundarios. Familia, amigos, vecinos... una sarta de estereotipos sacados de la vida normal de cualquier pueblo, convertidos en personitas amarillas con sus más, y sus menos. El mundo paralelo de Los Simpson empezaba a construirse, con aquella ciudad que podía estar en cualquier parte como punta de lanza. Hablo de Springfield.

Conforme la sociedad fue avanzando, la serie fue abordando los temas sociales más candentes, en ocasiones adelantándose a su propia época: el machismo, el racismo, la homofobia (como olvidar el mítico episodio Homer-Fobia), los derechos de los animales o la protección del medio ambiente. No han faltado las críticas a la propia sociedad estadounidense, a la ideología ultraconservadora de su cadena de televisión (FOX), o a fenómenos como la explotación laboral en países en desarrollo. Pocos productos culturales masivos han sabido apurar los tópicos hasta convertirlos en una auténtica obra de arte audiovisual; crear personajes tan fáciles de identificar o frases y citas que todos podemos recordar con facilidad. Y es que, ¿hay acaso alguna situación del día a día que no nos recuerde a un momento o una frase de Los Simpson? A mí no me preguntes, sólo soy una chica.

Imagen: TVTropes.