Diario de aprendizaje

FORMACIÓN

Hace unos meses, una amiga me habló de un curso on-line gratuito. Yo había estado enseñando español a adultos, normalmente inmigrantes, durante unos años; y ella es filóloga hispánica, por lo que decidimos apuntarnos juntos. Se trataba de un curso de enseñanza de español. Desde entonces, hemos recorrido un camino a través de siete módulos (y siete insignias) que nos han ayudado a comprender mejor la enseñanza, el aprendizaje y la vida que se genera entorno a un idioma tan rico como el castellano. Ésta es mi experiencia.




A lo largo del primer módulo, profesionales como Analí Fernández nos acercaron a un nuevo enfoque de la comunicación y la enseñanza de idiomas, basado en la experiencia del profesor y el alumno. En este nuevo entorno, el educando toma un papel más activo y reflexivo, que lo convierte en guía y protagonista de su aprendizaje. El educador, por su parte, ayuda a sus alumnos a crear una relación viva y emocionalmente sana con la lengua, a introducirla realmente en sus vidas. Para ello, se sirve de nuevos métodos que dejan de lado el ideal de Comunicación = Repetición de Estructuras, en favor un nuevo enfoque holístico basado en modelos como el de Kolb. Experiencia, Reflexión, Abstracción y Acción son pasos en el camino hacia una nueva forma de ver, sentir y vivir los idiomas.

Gracias a los ejemplos propuestos por los profesionales (en vídeos y textos) y por los compañeros del foro, aprendimos la importancia de las nuevas tecnologías en la consecución de los objetivos del Enfoque Comunicativo Experiencial. Técnicas como la creación de redes, los debates o la deducción a partir de patrones contribuyen a que la relación entre el alumno y la lengua sea segura y efectiva. Por mi parte, decidí centrar este enfoque en el término emoción, entendida ésta como "el interés expectante con que se participa en algo que está ocurriendo". Porque, ¿que es el lenguaje, sino algo que ocurre? Es lógico pensar que un ambiente emocional óptimo es motivador en cualquier aspecto de nuestras vidas, pero es quizá en campos tan humanos como la comunicación y el aprendizaje donde la emoción puede dirigirse no sólo a que nos sintamos bien, sino también a desarrollar nuestras capacidades hasta un punto insospechado.

Dejar entrar a las emociones en el aula supone dar paso al interés expectante de los alumnos, convirtiéndolos en interlocutores que participan en ese algo que ocurre, en ese algo que llamamos lenguaje, en ese algo que llamamos comunicación.



La imagen es algo vital en nuestro día a día. Dicen, de hecho, que vivimos en la Sociedad de la Imagen. Sin embargo, el módulo 2 del curso se cuestionaba si era correcto el uso que dábamos a las imágenes gráficas en la enseñanza de un idioma. Normalmente, estas no son más que meros refuerzos visuales que pretenden ilustrar el contenido o hacerlo más atractivo. Su papel, por tanto, es técnico y decorativo. Con los nuevos enfoques, asistimos a la intención de que la imagen se convierta en algo con valor por sí. Más allá de los usos culturales y de apoyo, de su dimensión icónica, la imagen en comunicación y lenguaje debe existir por y para sí misma. Este nuevo sistema, que podemos apoyar en las nuevas tecnologías y la universalización de lo visual, nos lleva a una imagen que crea aprendizaje y pensamiento crítico.

El foro volvió a convertirse en un hervidero con el segundo módulo. En una de las actividades, los compañeros plantearon diversas técnicas o tareas para trabajar la imagen. Yo opté por una tan sencilla como abstracta, en la que los alumnos debían comparar (física y emocionalmente) una foto de su pasado y otra de su presente. En la segunda actividad, debíamos señalar un papel que podría cumplir la imagen en nuestras clases de español. Decidí enfocarlo en la reorganización de conocimientos, es decir, en el reaprendizajePuesto que nos formamos como personas en el seno de una determinada lengua materna, podemos tender a replicar sus estructuras y rasgos de identidad en el aprendizaje de otras lenguas.

La imagen nos ayuda a poner en suspenso (nunca olvidar) un conocimiento previo, a la vez que lo relacionamos con la nueva forma de hacer las cosas que nos propone el idioma que estamos aprendiendo.



Tercer módulo. Bajo mi punto de vista, el más interesante, junto al séptimo, por basarse en los elementos que ayudan a motivar y a implicar al alumno en el aula. La motivación del alumno está íntimamente relacionada con las características cognitivas, físicas y afectivas del mismo durante las clases. El interés y la comodidad del educando son vitales, así como la dinámica de grupo (pertenencia), la actitud del profesor (confirmación) o el papel que ocupe el estudio de la segunda lengua en su propio interior. Conseguir la motivación de los alumnos es un trabajo duro pero gratificante, que puede requerir esfuerzo tanto por parte del profesor, en forma de planificación y actitud; como por parte de los aprendices. En todo caso, las experiencias en un entorno seguro emocionalmente serán los principales apoyos de un aprendizaje efectivo.

Las actividades planteadas en este módulo consistían en buscar tres motivos que podían provocar falta de motivación en el alumnado y, a su vez, tres posibles soluciones. Tras leer algunas realmente interesantes, propuestas por mis compañeros, he decidido resumir mi trabajo y parte del suyo en tres motivos y sus tres soluciones. En primer lugar, la falta de identificación del alumno con el idioma estudiado (y con lo que representa), puede resolverse gracias a fenómenos audiovisuales como la música, las series o el cine. Por su parte, es importante que el alumno perciba que está llevando a cabo una aprendizaje, para lo que es necesario que el profesor le ofrezca reconocimiento y confirmación. Por último, encontramos las experiencias previas insatisfactorias, que requieren un trato comprensivo y discreto a lo largo de las clases. Un ejercicio más completo puede ser aquel en el que los alumnos plantean sus dudas o problemas, y el profesor deja que sean ellos los que expliquen y contribuyan en lugar de corregir por corregir. Finalmente, todos juntos establecerán una nueva norma para ese nuevo aprendizaje.

La conversación cordial y la intervención de la mayor parte de los alumnos contribuye a crear nuevas experiencias de aprendizaje satisfactorias a partir de otras que pudieron ser insatisfactorias.



Ningún módulo ha planteado tantas dudas nada más empezar, como lo hizo el cuarto. ¿Por qué están cultura y lengua tan relacionadas? Es más, ¿qué es realmente la cultura? Pueden existir muchas respuestas en negativo (lo que no es), pero el ser humano sigue, ciertamente, perdido en un concepto tan amplio y complejo como el de cultura. Tenemos claro, desde luego, que no se trata de un sinónimo de Estado-Nación, sino que es algo que va más allá, que guía e interpreta nuestras vidas. La cultura es, a una vez, individual y colectiva-social. Los humanos somos culturales, pero, además, somos pluriculturales. En la enseñanza de una lengua extranjera, no se pretende utilizar la cultura relacionada con la lengua meta como una simple herramienta. Tampoco como un ente con el que identificarse. Al contrario, la cultura meta es, o debería ser, algo que nos enriquezca, que se sume a nuestra cultura madre para crear un individuo abierto, sabio y feliz.

Las actividades del módulo cuatro estuvieron enfocadas, como es lógico, a la cultura. La primera de ellas, llamada Una cadeneta muy culturalproponía el uso de imágenes o elementos que relacionaran lengua y cultura. Yo elegí una opción que giraba entorno a la libertad, un concepto tan amplio y complejo como el de cultura. Los alumnos deberán observar y describir los cuatro tipos de libertad que expresan las imágenes, debatir sobre las mismas y aportar nuevos ejemplos. ¿Dependerán estas definiciones -y la importancia que dan a cada una de elllas- de factores de la cultura madre, como la procedencia o el estatus social?
En la segunda actividad, planteé varios vídeos sobre el tópico gracias a la popular comedia española Aquí no hay quien vivaEl humor es una herramienta genial para prácticamente cualquier propósito. Es, además, un fenómeno tan cultural que, bien puede saltar barreras, bien puede caer en el más estrepitoso malentendido. Es especialmente útil para tratar temas que podría resultar espinosos, como el tópico y el prejuicio.

¿Qué opinan nuestros alumnos sobre los conceptos que damos por hechos (cultura, libertad, amor...) y sobre aquellos que llamamos tópicos o prejuicios?



Podría decir que el quinto módulo me pareció un poco menos interesante que los demás. Sin embargo, es evidente que el mundo de la enseñanza está cambiando a un ritmo realmente rápido en comparación a épocas anteriores. El uso de contenidos en línea fuera y dentro del aula puede contribuir a que el aprendizaje de una segunda lengua se convierta en un trabajo menos arduo. La construcción de un entorno flexible y el uso de contenido intencional ayudan al intercambio de roles entre profesor y alumno. Por su parte, la incorporación de elementos del juego (como lógica narrativa, reglas y compañerismo) al aula puede ofrecer unos resultados más que positivos.

Respecto a las técnicas de gamificación y flipped learning y, en general, en relación a todo el uso de nuevas tecnologías en clase, es importante hacerse la siguiente pregunta: ¿Por qué las usamos? ¿Por moda, por compromiso real o por obligación? Algunos compañeros propusieron actividades bastante interesantes, a las que me sumo: grupos de alumnos por Facebook, pequeñas plataformas conjuntas, incluso el uso de Twitter como herramienta de aprendizaje... Siempre, eso sí, teniendo en cuenta los problemas y desventajas de las redes sociales. Por su parte, la introducción de las reglas de los llamados juegos de rol en clase puede darnos herramientas para crear actividades muy interesantes. Veremos una al final del módulo 7.

La lógica narrativa del juego (storytelling) puede aplicarse a una clase, para que los contenidos ofrecidos resulten interesantes y comprensibles para el alumno.



La gramática es uno de los elementos clave en cada una de las lenguas humanas. Ningún idioma puede entenderse sin normas, reglas y estructuras gramaticales que, a fin de cuentas, son los cimientos del edificio de todo idioma. Sin embargo, ¿cómo debemos enseñarla? ¿es cierto eso de que cuanta más gramática, mejor? Muchos teóricos podrían contestar que no. La gramática suele requerir bastante atención por parte del alumno, especialmente en el aprendizaje de estructuras complicadas debido a su poco uso, su diferencia entre lenguas... Hablamos de el subjuntivo, el verbo ser-estar, o los pronombres reflexivos. Las nuevas técnicas, como el Task-Essential-Practice, proponen una inducción de la gramática por parte del alumno. Por desgracia, no todas las estructuras se prestan a estos métodos. Así las cosas, resulta vital el papel de la corrección. El símil entre la relación profesor-alumno y la de un atleta con su entrenador me parece perfecta. El entrenador no se limitará a enseñar al deportista las pautas, sino que lo seguirá, le aconsejará y le proporcionará una ayuda continua. Ese tipo de entrenamiento es el que requiere la cultura.

Preguntados por los principales problemas gramaticales, muchos foreros coincidimos en elementos como el subjuntivo o la distinción entre "por y para". Respecto al subjuntivo, planteé su papel como tiempo mágico de la lengua: el que va más allá del aburrido indicativo y el opresivo imperativo. El subjuntivo en español permite soñar, crear e imaginar... y también equivocarse. Para su práctica, diseñé la actividad de Los 3 caminos, en los que tres grupos de alumnos debían escoger la mejor opción para llegar un punto a otro teniendo en cuenta qué perdían cada vez que se decantaban por algo.
Otro compañero estableció una distinción bastante efectiva entre por y para basándose en el concepto de prototipo de Langacker. Mientras, una compañera nos trajo el interesante texto "Rayuela", de Cortázar, que ayuda a que los alumnos aprendan gramática mientras se divierten.

Un entrenador nunca se limitaría a explicar que hay que moverse de tal manera, y después de esta otra, desentendiéndose a partir de ahí



Dije que este módulo me pareció, junto con el tercero, el más interesante. Reconozco que ha sido una forma magistral de cerrar el curso. Hay mucho que decir sobre el contenido teórico, aunque las aportaciones en el foro han sido realmente enriquecedoras en este último tema. No obstante, vayamos por partes. La motivación del alumno es tan importante como la del profesor. No podemos exigir unos educandos realmente preparados para el aprendizaje cuando el educador no encuentra sentido a lo que hace en clase. La pertenencia (el grupo) es tan importante como estos dos primeros elementos.
¿Cuál es la mejor forma de lograr, pues, esta motivación? Los teóricos han llegado a la conclusión de que la motivación intrínseca (la que nace del propio interés del alumno) es más positiva, duradera y eficaz que la extrínseca (basada en recompensas, y no en el hecho de aprender per se). Por tanto, la organización de la clase, la práctica y el trabajo previo conjunto de alumnos y profesores ayudarán a crear un entorno motivador y enriquecedor.

Los compañeros propusieron actividades como pequeños grupos de apoyo y debate (físicos u on-line), así como diálogos con el profesor en el que este plantee preguntas amplias o no limitadoras. Un ¿qué sueles desayunar? asusta menos al alumno que un "¿qué desayunaste ayer, exactamente?".
Por mi parte, contribuí al foro con dos actividades diferentes:
Un método de organización del aula basado en el sistema de roles. En él, cada clase queda dividida en unos cuatro grupos semanales, en los que cada alumno tiene un rol. Los grupos y roles se sortean cada semana. El objetivo es ir elaborando una memoria fija conjunta, en la que terminen interviniendo todos los alumnos.
- Una actividad de motivación llamada "Una banda sonora para la semana", en la que cada alumno propone un tema musical (en español) que resuma sus sentimientos o las experiencias de la clase durante esos siete días. Esto partió de algo bien diferente, un pequeño "Rincón de la Cultura" que creé con mis mejores alumnas y en el que, al final de cada clase, compartíamos pequeños detalles sobre la vida y las peculiaridades de cada país de origen.

Un día, llegamos al tema de la música. Siempre he concedido a ésta –a escucharla, por desgracia no soy muy ducho en eso de tocar instrumentos-un papel primordial en mi vida. Me sorprendió comprobar que a muchas de ellas les ocurría lo mismo. 



Llegó el final de estos siete meses. Siete meses de podcasts, vídeos, textos, tests, foros, e insignias. Siete meses que nos han permitido ser Facilitadores, Mentores de Gramática, Magister Ludi, Motivadores natos, Maestros de la Imagen y Profes Experienciales. Estoy seguro de que todos hemos aprendido un poco (mucho) más sobre el castellano y su enseñanza, sí, pero también sobre qué es la lengua, qué es la comunicación y qué es la vida.
Ha sido un placer contar la compañía de tantos profesionales, tanto a través del material propuesto por la editorial, como a través de los foros. Y, en lo personal, me ha sorprendido comprobar las habilidades lingüísticas de la amiga con la que, siete meses atrás, inicié este curso.

Nos leemos, amantes de la comunicación.